domingo, 28 de diciembre de 2014

Exist.

Su voz es tu refugio ahora que ya no queda nada.
Caminas con miedo, aunque sabes que ya no hay nada que puedas temer, hasta llegar a tu sitio.
Te sientas delante de la ventana, viéndote desfallecer. Y los coches siguen pasando, y el semáforo continua con su estúpida tarea de cambiar de un color a otro. Y todo sigue.
Coges un lápiz y escribes en él todo lo que eres, o todo lo que queda de ti.
Te imaginas en la mente de un escritor, siendo uno de sus personajes, y lo ves en su escritorio con su camisa a cuadros manchada de café, con una mano en la frente, queriendo entenderte.
Sabes que no importa qué, cuando o cómo, porque él escribirá sobre ti.
Se sentará en su silla, cogerá un papel y inventará una historia para ti.
Porque creerá que la mereces.
Así que ahora, levántate, y sal a respirar el aire de la ciudad.
Todos los genios están un poco locos.
Los demás, ya tenemos suficiente con la simple tarea de existir.

Breakable.

La vida está hecha de cosas rotas, de despedidas, humo y otras cosas sin sentido.
Mis palabras, tus palabras, esta maleta que contiene mi mundo, y la tuya que carga con el tuyo y con el de todos los que te rodean, acabarán rompiéndose.
Hasta las hojas se rompen. Como si caerse de los árboles no fuera suficiente...
Ya ves, amigo, tú que lees esto intentando encontrarle el sentido a la vida, a la literatura, a la música... Deja de leer y cierra los ojos.
Ya nada importa.

La vida está hecha de cosas rotas.
Es imposible reparar este desastre en el que vivimos.

"Art is to console those who are broken by life."
                                                                           - Vincent Van Gogh

viernes, 26 de diciembre de 2014

Into the mist.


Sigue tu camino, yo me voy. 
Dejaré mis lienzos, mis pinturas y mis pinceles. Abandonaré.
Me verás irme entre las ramas de estos árboles rotos que antes llamábamos hogar. Ramas. Siempre ramas. Árboles rotos. Me esforzaba por pintarnos así, bifurcándonos como dos caminos destinados a acabar separándose.
Por eso me voy, para que sigas tu camino.
Y mi camino se perderá como las gotas de mi último lienzo, congeladas eternamente en la misma posición, cayendo por la pared blanca y levitando para siempre. Tal vez fuera el odio, el amor, el amor, el odio. Todo acaba por ser lo mismo aquí.
Romperás tu retrato, y dejarás tus bodegones olvidados, que ya nadie mirará ni echará de menos. Pero yo si que echaré de menos pintarte, capturar tu media sonrisa siempre al borde de la melancolía, y esos ojos. Tu esencia.
Brillarás demasiado la noche en que lo conocerás. Fingirá haberte echado de menos todo este tiempo sin conocerte y te pondrá su nombre. Y no te importará. A ti siempre te gustó pasear entre las fuentes y los jardines, y hablar con los caballos.
Pero mis caballos ya no saben tu nombre. Y quiero creer que ya no recuerdan tu rostro. Porque ya no respiran como tú lo hacías cuando galopábamos por las colinas. Dulce caballo blanco, dulce recuerdo. A veces temo que ellos vuelvan a ti, y me ahogue para siempre en tu lago de aguas cristalinas.
Mis ventanas se han llenado de cristales ahora que tú no estás. Y las arañas tejen la vida mejor que yo. He oído que él se ha ido, y que vuelves a ser tú.
"Necesitaba verte para saber que yo continuaba siendo la misma", me dijiste entre lágrimas cuando volví. Mis caballos. Mis pobres, dulces, siempre tristes caballos. 
Cabalgar contigo para caer sin ti. Y morir para siempre. Entre ramas de árboles rotos. Hogar.
Ramas. Árboles rotos. Árboles rotos para ti. Por ti. Sin ti.

sábado, 22 de noviembre de 2014

The dispensability of life.



Ian Richardson | Tumblr
cracksEmpiezo a sospechar que estoy muerto.
Voy caminando y me atropella un coche al cruzar la calle. Y no pasa nada.
Intento cantar la canción que siempre canto cuando me quedo sin aliento. Y no me sale la voz.
Pido ayuda a gritos, corro, levanto los brazos. 

Empiezo a sospechar que me estoy volviendo loco.
Huyo constantemente del lugar que ocupo, pero siempre vuelvo a él, y nunca a mí mismo.
El viento me atraviesa cuando me asomo a la proa de este barco que siempre se hunde.
Ya no pido ayuda a gritos, ya no corro, ya no levanto los brazos.


jueves, 20 de noviembre de 2014

Murphy.

"Soñé que volvías durante mucho tiempo.
Me despertaba cada noche, esperando verte aparecer entre una nube de polvo. Con tu chaqueta color camel y la eternidad del universo reflejada en tus pupilas.
Alguna vez creí haberte visto entre los campos de maíz, silbando, andando sin prisa, pensando en otras cosas, como siempre.
Y no era fácil. Esperar, esperar, siempre esperar.
Había días en los que pasaba horas en nuestro cuarto intentando hacer que volvieras. Te llamé en todos los idiomas posibles. Miraba a las estrellas y me inventaba el punto en el cielo en el que te encontrabas, sólo para tranquilizarme, para saber, sin que tú me lo dijeras, que estabas bien, que eras feliz, que volverías.
Otras veces te odiaba.
Llegué a maldecir todas tus cosas.
Te odié por decirme que no existían los fantasmas, por no tener nunca paciencia. 
Pense que sólo alguien realmente malvado sería capaz de ponerme el nombre de algo malo. La maldita ley de Murphy.
El paso de los días sin saber nada de ti, me enfurecía, me enervaba, me entristecía. Me hacía imaginarte allí arriba, terriblemente solo, flotando hacia ninguna parte.
La vida sin ti ya no tenía sentido.
Te necesitaba más que nunca.
Y tú no llegabas"
Interstellar Is the Best and Worst Space Opera You'll Ever See

domingo, 16 de noviembre de 2014

Axolotl.

Esos ojos.
No sé porqué.
Me mantienen alerta, cautivado, hipnotizado.
Como la mirada del axolotl, como las erres afrancesadas que fluyen en esa entrevista.
Y entiendo que te quedaras paralizado frente a ese acuario una y otra vez, yo también lo hubiera hecho.
Sientes que todo lo que escribes, ya está escrito. Que el cuento es cuento ya. Sólo faltan las palabras. La tinta que define quienes somos, como somos.
Saltas de un lado al otro, tocándolo todo y nada, nada y todo.
Y a mi me gustaría entrar por un momento en esa mente. Poder estar ahí y verlo todo por primera vez. Observar la vida como si estuviera leyendo un cuento, uno de esos cuentos que te atrapan, imposibles de comprender por la imposibilidad de la realidad que quieres ver pero tus ojos no te permiten.
Fluyendo como por un acuario, sin saber que eso es la vida, agua. Y sentirme en ninguna parte.
Sentir esos ojos, y esa mirada, y la fuerza de las cosas susceptibles, y la veracidad de las palabras de la que nadie dudará.
Humo.