martes, 26 de mayo de 2015

Inconnue.

Tengo impactada en la retina la imagen de una mujer de espaldas.
Los rizos negros cayendo sobre su nuca, el perfil de su mandíbula desencajada.
Los huesos largos, el aliento inaudible.
Por más que lo intente, no puedo ver sus ojos.

Tengo impactada en la retina la imagen de una mujer de espaldas.
Y todavía no sé si eres tú.

martes, 12 de mayo de 2015

El verd que necessitàvem.

Despertes blau, i tot el món es desplega blau davant de tu.
Blaus els llençols, les parets, les sabates, els jerseis, les portes, les finestres i l'asfalt.
Avances pel carrer blau i imagines una mort blava.
Tanques els ulls i et trobes baix de l'aigua, nadant, i tot el que pots veure és blau, blau, blau.

Blava és la vida quan la somie.
I blava quan ja no hi ets.

Però els carrers segueixen sent blaus, i els pardals canten blau, i la tinta amb què escric és exactament del mateix color blau de la meva sang...
I encara pense amb tu.
I m'agradaria travessar tota aquesta immensitat blava que ens separa, i xiuxiuejar-te a l'orella paraules blaves, per que et giressis, i jo pogués trobar en la teva mirada aquella mena de groc que arrossegaves al darrere quan vas marxar. 

El verd que necessitàvem.

jueves, 30 de abril de 2015

Lièvre.

A veces despiertas y tienes que convencerte de que existes, que todavía estás, que permaneces.
Tu rutina. Ese lento pasar de días. Hacer reír a alguien para poder reírte tu también.
Si explotaras, teñirías las paredes de amarillo. Pero tienes miedo de una apocalipsis de libertad.
El sol y la felicidad dejaron manchas en tu piel, y no puedes borrar el pasado de tu viva mirada de vidrio, que amenaza con romper todo lo que miras.
Detrás de tu lienzo de hiperactividad, se esconde una timidez sombría. Detrás de cada gesto desmesurado hay un tartamudeo, una mirada hacia el suelo, un suave pero constante temblor en las venas...
Pero las cosas nunca están mal, sólo están muertas.
Y quién sabe? Hoy podría ser el día.
O tal vez no.

martes, 28 de abril de 2015

Neruda.

Desde tu refugio azotado por las olas jamás podrás oírme.
Y gritaré. Desesperaré. Te invocaré de todas las maneras posibles.
Y no estarás.

A veces tengo el pálpito de que todo te va bien.
Aunque sepa que tal vez me busques y no me encuentres.
Porque sé que siempre hemos sido un laberinto.

Corrí tanto que me olvidé del hilo que marcaba mis pasos.
Perderse era encontrarse.
Y encontrarse nunca había sido tan fácil.

A veces tengo el pálpito de que todo te va bien
y me maldigo por no volver.
Después me pierdo en el sonido del mar, desconcertante, como siempre.
Y me olvido.

Desde tu refugio acariciado por las olas jamás podrás oírme.
Por más que grite, desespere, o te invoque de todas las maneras posibles.
Por eso, ahora que estoy muerta, te escribo esta carta, que tal vez no recibas.
Por lo menos me consolaré con imaginarte pensando en mi, con tus ojos tristes fijos en el azul infinito.



sábado, 25 de abril de 2015

Blood flood.

Hay algo macabro en esta canción.
Un cuerpo en el barro bajo la lluvia constante.
El sonido de una bala lejana.
El impacto de un cráneo contra los azulejos.
La sangre.

Hay algo de belleza en esta forma de destrozar la vida.

El Sol ya sale, y la música se para.

Todo lo que echas de menos, ya es ayer.
Todo lo demás es tuyo.

Mur.

Torna la llum blava.
S'obre la porta, i apareix ella. Encara té la mateixa mirada, però l'amaga.

Un saxo desafina, i el piano no aconsegueix escoltar el ritme de la bateria.

Bellesa viva dins d'uns ulls plens de ràbia.

Podria exprimir-me ara mateix, i congelar-te amb un silenci. Però no ho faré.

Tornes a tu i et trobes fingint que estimes el teu cos, la teua veu, i vols sortir de tu i disparar-te en l'espai que queda entre els teus dos pulmons.

I es fa de nit.