martes, 11 de noviembre de 2014

Gone, gone, gone.

"Despierto.
Aunque es demasiado pronto para abrir las persianas y empezar el día, lo cierto es que el día ya ha empezado.
Porque sé que tú, al otro lado de la cama, cubierta con la sábana hasta los ojos también estás despierta, pensando en todo.
Me pregunto qué pasará si te vas, si cada mañana al despertar no puedo ver cómo das los buenos días al mundo.
Tengo la impresión de que va a llover cien días cuando por fin te vayas.

Te levantarás sin prisa, tomarás el desayuno con ese ritual tan tuyo, y acabarás con todo.
No tengo ninguna duda de que lo harás fácil, como cuando tomas el Sol, te hartas de los rayos que te golpean las pupilas, y te marchas enfadada.
Ya te imagino. Sentada en esa silla que, aunque nadie lo ve, lleva tu nombre, escribiendo nuestra historia, nuestro final.
Me imagino a mí, muchos años después, borrando de mi versión de la historia todas las cosas que, aunque no te dije, siempre pensé.
Y me imagino porque sé que lo haré, siempre lo hago.
Borraré todos los porqués, todos los gritos, tal vez borre el final. Y sólo así quedará como si no hubiera pasado nada.
Como si sólo los recuerdos de los días soleados nos pudieran ayudar a reconstruirlo todo.
Como si esta mañana no hubiera existido nunca.
Como si no te hubieras ido."

lunes, 3 de noviembre de 2014

Evergreen.

Caminas descalzo, pisando las ramas rotas de los árboles, entre un desastre de pinos.
El cielo gris, tu jersey manchado, tus botas desgastadas, pero tus pasos firmes, siempre firmes.
Supongo que desde allí ya oyes aquella melodía de piano.
Inevitable.
Metiéndose dentro de todas tus cosas, inundándolas de ese vacío, llenándolas de esa niebla que cubre las historias que nunca acaban bien.
Abres tus dedos intentando hacerte grande, más grande, mucho más grande, para ganarte un lugar en ese mundo tuyo. Pero tus manos no lo consiguen.
Sientes los latidos, acelerar, desesperar, amenazar.
Se te eriza la piel.
Notas como el frío te recorre la espalda.
Cierras los ojos.
Y es como una primera vez.


Sabes que estás aquí, abrirás los ojos y él estará tocando el piano.
Y olvidarás que hace un segundo eras tú el que estaba ahí, dejando llevar tus dedos por un sin fin de teclas siempre tristes.
Y olvidarás la mirada perdida de la única persona en la última fila.
Y olvidarás la canción que cantabas siempre al volver a casa.
Y olvidarás la melancolía.

Te iras sin prisa, sin huir, sin arrastrar los pies, sin notar el peso de toda una vida a cada paso, sin quedarte sin aliento, sin intención de irte lejos, sin ganas de volver a la nostalgia de los últimos días, sin fuerzas para cambiar el mundo, sin la sonrisa de otros tiempos, sin brillo en las pupilas, sin tararear, sin pensar en nada.
Te iras como viniste.

Y dejarás las ramas rotas, entre un desastre de pinos.
Y tus pasos seguirán ahí.
Y tus huellas permanecerán en el piano, en cada tecla.
Pero tu ya no estarás.


sábado, 1 de noviembre de 2014

Eucalyptus.

"Apuesto a que tú también estabas harto de las luces intermitentes que impactaban en tus ojos de un momento para otro y de aquel humo que salía del escenario anunciando la llegada de alguna cosa sobrenatural que nunca llegaba.
Entonces, la vida eran solo calles. Y sin darnos cuenta, acabamos uno al lado del otro, en una barra que parecía no terminar nunca. Tú y yo.
Tú dijiste que no creías que fuera casualidad y yo decidí irme contigo, donde fuera.
El mundo a tu lado olía a eucalipto, y a tierra mojada.

Nos volvimos a encontrar en un autobús cualquiera, un domingo que no tenía nada más que hacer que ir en bus para mirar la ciudad desde los ojos de quien necesita observar algo por primera vez para descubrir una parte de si mismo que hace demasiado tiempo que creía olvidada.
Te encontré protestando por la incomodidad de los asientos y supe que en realidad no eran los asientos los que no te dejaban respirar tranquilo.
Tus ojos habían oscurecido y tu voz ya no sonaba igual.
Encontrarme contigo era dar la bienvenida a una despedida.

Años después me paraste por la calle mientras iba hacia el trabajo.
Dijiste que querías enseñarme algo, y te seguí.
Hasta entonces no había definido lo que era estar a tu lado.
Y decidí que quería quedarme allí.
Descubrí tu obra maestra. Tu gota fría. Tu tarro de sal. Tu jardín de lluvia.
Tu huracán de frases inacabadas. Tu invierno de sol y melancolía. Tus tardes recogiendo mañanas. Tus mañanas pintando, escribiendo, escapando. Tu fragilidad indestructible. Tus olas. Tu universo de pájaros migrando a ningún sitio. Tus misterios. Tu letra. Tu ir y volver. Tus montañas de polvo. Tu acidez de cítrico tropical. Tu verano de cal y sueños rotos. Tu voz de subsuelo. Tu volatilidad.

Todavía recuerdo cuando me susurraste aquella canción en el oído, y de repente, nos convertimos en un revoloteo de sueños entre sábanas, y desordenamos nuestras vidas, y tejimos las heridas que nunca nos hicimos con hilo de plomo.

Una mañana de agosto, buscando conchas en una playa perdida y azotada por los vientos y la constante reverberación de las olas, quise decirte que me hubiera gustado morir a tu lado, en aquel preciso momento, y no lo hice.
Dos horas después me reduciste a espuma mientras nos bañábamos en el mar. Y quise saber el truco. Pero tú nunca me lo dijiste. Escondiste el arma entre tus dedos, y me sumergiste hasta el fondo.
En mis labios todavía guardo el sabor a sal.

Ahora, tienes el aspecto de un náufrago, pero en tus ojos todavía queda magia.
Uno por uno, van pasando ante nosotros todas las palabras que nos dijimos.
Por un momento, te veo levantando la ceja, riendo a carcajadas, moviendo frenéticamente los dedos de los pies al despertar...
Me ha parecido un buen final"



sábado, 25 de octubre de 2014

Pitahaya.

Potser sí que es veritat que la vida passa.
De sobte despertes i ets on sempre, però ja no tens la impressió de ser al teu lloc del món.
Lluites contra tu mateix, i totes les coses que fas que mai són suficients. El teu caos.
El que no saps és que passaràs moltes nits sense dormir i moltes hores intentant comprendre-ho tot, fins que un dia ho vegis clar, i comencis a estimar-te, a estimar-te la vida. És fàcil.
Tornaràs a nàixer quan òbrigues els ulls de nou.
Llavors, la vida tornarà un matí qualsevol, quan et sorprenguis fregant-te els ulls i veient un reflex al mirall que, aquesta vegada si, és teu.

"Estima el teu propi caos. Fes-lo créixer.
Si el teu propi caos és no saber fer bé les coses, estima el que ets.

El que volen és que siguem uns covards, saps?
El que no saben, és que ser valent només està a l'abast d'aquells que abans hem sigut covards."

sábado, 18 de octubre de 2014

Almost like the blues.

"Tienes algo hipnotizante en la mirada, y siempre quieres más, siempre das más, siempre vas más lejos.
Caminas con pasos cortos, al ritmo de la música que tarareas y que sólo con tu voz tiene sentido.
He escuchado a Leonard Cohen cantarte, susurrarte, destrozarte, amarte.
Dicen que hay algo de eléctrico en tus gestos, y que el mundo vivía en blanco y negro antes de que tú aparecieras.
Saxos que suenan bien desafinados.
Pájaros que escapan de árboles rotos por el raquítico invierno.
Y luego estas tú."



lunes, 6 de octubre de 2014

I'm a mess.

Soy un desastre ahora mismo. Tal vez siempre.
Me definiría como ese garabato que algún día pinté pensando que alguien lo entendería.
Soy de ese color verde, y mi canción... Bueno, mi canción, sigue siendo un desastre.
Todo lo que escribo, todo lo que invento cada mañana, se va junto a esas cosas que cantar algún día con la guitarra.
Todo lo que vivo, todo lo que pienso cuando cierro los ojos...
Todas las cosas que llegan, importan, y se van, sin dejar rastro... Dices que no van a volver. Digo que no pasa nada.
No sé qué será de mí, de ti, de nosotros.
No sé qué será de la vida que día tras día desordeno sin darme cuenta.
La pintura salpica y se escurre entre mis dedos.
Y sonrío cuando el viento sopla y los paraguas se vuelven del revés, sin avisar.
Y sonrío cuando llueve y los relojes se paran, sin avisar.